UNA SEGUNDA VIDA PARA LOS RESIDUOS EN GALICIA: ECONOMÍA CIRCULAR, ESTRATEGIA DE PRESENTE Y FUTURO

Fertilizantes Galicia

La empresa Agroamb, que se dedica a la obtención de fertilizantes agrícolas a través del tratamiento de residuos orgánicos industriales, ha concurrido a unas ayudas de la Xunta para poner en marcha soluciones avanzadas para detectar mejoras en su proceso productivo.

 

Dentro de la estrategia de economía circular, la Xunta activó en 2022 y 2023 unas ayudas específicas a través de un programa que brinda apoyos directos para facilitar las inversiones de las pymes y autónomos de cara a la puesta en marcha de proyectos para el desarrollo de la economía circular.

Una de las empresas que se benefició de estas ayudas de la Xunta fue Agroamb, que se dedica al tratamiento de residuos orgánicos del tejido industrial para la obtención de fertilizantes agrícolas. Trabajan fundamentalmente con lodos de depuradora procedentes tanto de estaciones de aguas residuales como de industrias alimentarias, pero también con estiércol, cenizas de combustión maderera y todo material susceptible de un reciclaje seguro y con garantías para su valorización como fertilizante.

Los orígenes del Grupo Agroamb se remontan al año 1999, de la mano del veterinario de Lugo, Severiano Ónega, en concreto de Ponte de Outeiro-Castro de Rei, quien fue la primera persona en Galicia en darse de alta para usar lodos de depuración en la agricultura y convertir un residuo en un recurso.

Hoy, este grupo destina buena parte de sus recursos a la investigación, en colaboración con universidades gallegas. Cuenta con un sistema de gestión ambiental que se mantiene desde hace años, pero su objetivo siempre es seguir optimizando sus procesos. Y con este objetivo, Agroamb concurrió a estas ayudas presentando un proyecto de cara a la implantación de soluciones avanzadas para el desarrollo de la economía circular. En su caso, el primer paso era la realización de un ACV (análisis de ciclo de vida), ya que le permitirá evaluar el impacto ambiental asociado a su producto o su proceso (idealmente desde su recogida hasta su aplicación en el campo), complementando y mejorando así la gestión ambiental global de organización.

Según señalan desde Agroamb, la aplicación de ACV ha permitido identificar los "puntos calientes" del proceso productivo que conllevan un mayor impacto en el medio ambiente y a partir de ahí poder aplicar mejoras para reducir esos impactos. Así, entre las conclusiones se apunta al uso de transportes más eficientes o dependientes de energías renovables o combustibles de baja huella de carbono. En el ámbito de los residuos, su correcta gestión por parte de Agroamb se refleja en un bajo impacto ambiental asociado a esta etapa del ciclo de vida.

Las conclusiones de este proyecto también abordan aspectos energéticos, recomendando la mejora de la eficiencia energética tanto en la planta como en las oficinas, así como mejorar el rendimiento de la maquinaria y su mantenimiento preventivo.

En cuanto a la aplicación, "la empresa debe continuar analizando nuevos métodos de aplicación en el campo, como viene haciendo hasta el momento, con el objeto de contar con la tecnología más novedosa y ambientalmente respetuosa y analizando la huella de carbono de su fertilizante final para competir en el mercado", concluye.

Además hay otros dos puntos clave para mejorar el desempeño ambiental de la empresa que están en su hoja de ruta y que están alineados con el ecodiseño y la mejora del impacto de la gestión de residuos, comentan desde Agroamb.

Fuente: El Español - Quincemil (versión digital)